Archivo municipal
01/02/2022

Albacete cuenta con una de las calles más singulares y bonitas de España, calificada por algunos autores como un emblema de la arquitectura de la ciudad. Nos referimos al Pasaje Lodares, una galería comercial diseñada para imitar a las construcciones italianas del siglo XIX.

A mediados del siglo XIX se había llegado a cabo la apertura de nuevas calles en la ciudad, había llegado el ferrocarril y el alumbrado, además de instalarse algunas instituciones públicas como la Audiencia Territorial o la Diputación. El nuevo siglo trajo consigo el abastecimiento de agua (1905) y la red de alcantarillado, además de un crecimiento espectacular de la población, llegando a triplicar su número durante el primer tercio del siglo. Todos estos cambios provocaron que Albacete dejara su aspecto rural para convertirse en la ciudad capital de provincia que era.

1 de abril de 1933
Plano de la red eléctrica de la ciudad en 1933, donde aparece marcado el Pasaje Lodares. AMAB.

Estos cambio tuvieron su reflejo en la arquitectura, dando lugar a numerosas construcciones urbanas que serán el símbolo de su prosperidad, y tendrá su momento culminante entre 1919 y 1922.

La construcción del Pasaje fue promovida por Gabriel Lodares Lossa, quien fuera Alcalde de Albacete entre 1903 y 1905 además de representantes en Cortes (1914) y miembro del Senado (1918), y que le dio su nombre. Además de preocuparse por la política, Lodares mostró un gran interés en engrandecer y embellecer la ciudad, contribuyendo económicamente a la construcción de otros símbolos de la ciudad como el Gran Hotel, y ser el artífice de que el monarca Alfonso XIII realizara la inauguración del abastecimiento de agua de la ciudad. Por esta labor se le nombró en 1917 hijo predilecto de la ciudad y se le pondría su nombre a la plaza del Altozano, nombre que mantuvo hasta 1939.

Y fue Buenaventura Ferrando Castells a quien Lodares encargó el diseño del pasaje, un arquitecto de Sueca (Valencia) que se había instalado en la ciudad en 1912 y que realizó numerosos edificios en la ciudad (en el Archivo Municipal tenemos catalogados como suyos más de 200 proyectos), como las Escuelas Pías.

El proyecto, con fecha de junio de 1925, será de un "edificio con pasaje compuesto de sótano, bajo, entresuelo, principal, segunda y tercera, siendo está última habitable solo en parte", distribuyéndose 5 viviendas en cada planta salvo en el sótano y el bajo. El edificio tendrá dos fachadas: una a la calle Mayor nº 32 y otra a la calle Tinte.

No tenemos constancia del coste que supuso la obra, pero es de esperar que fuera una suma elevada dada sus dimensiones y el coste de los arbitrios municipales, que fueron estimados en más de 1.800 pesetas, una elevada suma en ese momento.

Proyecto pasaje
Caratula del proyecto de obra presentado en el Ayuntamiento. AMAB, Pl. 133-7

Aunque con el proyecto solo se presentaron los planos de las fachadas exteriores, sección y de la planta, donde si aparecen marcadas las columnas laterales del pasaje, no hace ninguna referencia a su ornamentación ni a las fachadas interiores ni a la cubierta de cristal. Pese a la falta de información son de destacar las cariátides que custodian las entradas al pasaje y que son figuras alegóricas de la Industria (porta una rueda dentada), la Riqueza de la Tierra (porta una cornucopia), las Artes Poéticas (toca una lira) y las Artes Liberales (sostiene una pequeña escultura y un martillo), todas ellas relacionadas con los intereses del propio Gabriel Lodares. También destacan las rejas que permiten cerrar el Pasaje y que llevan el anagrama de su promotor en la parte central (GL).

Y aunque parezca que la construcción de nuestro bello pasaje se llevó a cabo sin ningún problema, teniendo en cuenta todos los informes favorables del arquitecto municipal Julio Carrilero Prat, encargado de supervisar la obra, y que reflejan su preocupación por que se mantuvieran todas las medidas necesarias para la seguridad de los trabajadores, el camino de Gabriel Lodares para realizar este proyecto fue largo y comenzó varios años antes.

Fachadas del Pasaje Lodares
Plano de las fachadas del Pasaje Lodares. AMAB, Pl. 133-7

Si se aprecian las dos fachadas del Pasaje se puede ver que no son simétricas, ya que en la calle Mayor presenta una fachada más estrecha y hay varias leyendas sobre su explicación. Una de ellas es que la casa contigua pertenecía a un primo de Gabriel Lodares, quien había accedido a vender su casa para derribarla y construir el pasaje ante la petición realizada en persona, pero que cuando tenía que abandonar la casa no se presentó Gabriel Lodares en persona, lo que provocó que no abandonara su casa y el pasaje tuviera que adaptar su diseño. Otra teoría indica que el dueño de la casa era un amigo y que durante una cacería se sentó ofendido por Gabriel Lodares, lo que supuso una negativa a todas las ofertas de compra que le presentó por la vivienda. Pero la realidad es que Gabriel Lodares no pudo conseguir el terreno colindante al pasaje y por este motivo esa zona de locales comerciales quedó apenas sin espacio para mantener la línea recta de la calle interior.

Pero este no fue el único problema, y aunque seguro que supuso un cambio en los planes originales de diseño de la galería, no sería tan grave como el otro problema que se planteó antes del inicio de la construcción y que podía haber provocado que nunca llegara a construir nuestro pasaje.

En 1920 Gabriel Lodares presentó una instancia en el Ayuntamiento indicando que la casa ubicada en la calle Mayor número 32, de la que era dueño, se encontraba en estado de ruina inminente, y solicitaba que el arquitecto municipal realizara una visita para establecer las medidas necesarias para eludir cualquier responsabilidad si se producía alguna desgracia. Tras su visita, los arquitectos indicaron que en la cubierta de la calle Mayor amenazaba ruina pero que podía solucionarse cambiando la cubierta, y en la calle Tinte había un muro que amenazaba con desmoronarse. No parece que fuera muy costoso reparar los daños existentes para seguridad de la construcción.

Bazar Collado en la calle Mayor
Bazar Collado ubicado en la calle Mayor. Del Albacete Antiguo, pág. 56.

Sin embargo, en 1922 se produce una nueva instancia de Gabriel Lodares, esta vez más preocupante por lo daños junto a la casa de José Cabot Jubany (que no se corresponde con la vivienda que no pudo adquirir para añadirla al Pasaje). Según narra, la vivienda estaba alquilada a Teresa González, disfrutándola Manuel Collado tras su muerte, y no la habían desalojado para que pudiera realizar las obras indicadas por los arquitectos, por lo que solicita se cumpla lo marcado en las Ordenanzas Municipales relativo a los edificios ruinosos, que recogían la facultad del Alcalde para decretar el derribo de las fincas en caso necesario. Y esta vez los arquitectos fijan que la finca estaba en estado de ruina en segundo grado y que eran necesarias importantes reparaciones para evitar daños, por lo que el Alcalde dio orden de hundir la casa con la mayor urgencia o realizar las reparaciones necesarias para evitar desgracias personales, o sería realizado por peones municipales.

Pero esta orden tampoco pudo ser ejecutada, y Gabriel Lodares tuvo que iniciar, un año más tarde, un pleito judicial con Manuel Collado por extinción del contrato de arrendamiento para conseguir el desalojo de su vivienda y cumplir la orden de derribo. Las pruebas documentales de ese juicio fueron presentadas por Lodares ante el Ayuntamiento para evitar cualquier responsabilidad si ocurriera una catástrofe, además de para justificar el incumplimiento de la orden del Alcalde, además de solicitar el cumplimiento del artículo de las Ordenanzas Municipales que permitía al Alcalde dictar el desalojo de una casa en ruina. Una vez más, el arquitecto municipal confirmó el estado ruinoso de la edificación y recomienda emprender las obras de apuntalamiento y consolidación con urgencia.

Pero ante las reclamaciones realizadas por Gabriel Lodares, Manuel Collado presentó su visión de los acontecimientos ante el Ayuntamiento, argumentando que el edificio fue alquilado por su padre hace 48 años a Gabriel de Alfaro y Saavedra, suegro del denunciante, quien les había subido el alquiler y había presionado para formalizar el contrato de arrendamiento, que no tenían, en 1918 por dos años y que no se había preocupado por el estado de la finca hasta decidir construir un edificio, llegando a confeccionar un proyecto a manos de Daniel Rubio (del que no tenemos constancia documental). Además, con la nueva regulación del régimen de inquilinato no podía disponer del inmueble a su antojo y les amparaba en su negativa a desalojarlo. Ellos argumentan que pese al paso del tiempo la casa no se ha derrumbado, incluyendo un informe del arquitecto provincial del estado no tan desfavorable de la finca, y se comprometen a abandonar el local en octubre de 1924 cuando tengan disponible un nuevo local, evitando así los perjuicios de cerrar su negocio.

Con los testimonios de ambas partes, la Comisión de Fomento, en noviembre de 1923, estableció que la finca se encontraba en estado de ruina, no pudiendo permitir en una calle tan concurrida una edificación en ese estado y antigua, desdiciendo a las edificaciones contiguas modernas, además de estar fuera de la alineación oficia, por lo que no pueden permitir obras de reforma o consolidación, por lo que se tiene que obligar a su dueño a derribar la cubierta en un plazo de 15 días y construir un edificio en armonía con el enclave.

Aunque según la narración de Collado la sentencia del pleito desestimó la demanda en 1923, no será hasta diciembre de 1924 cuando Gabriel Lodares solicite permiso para demoler la casa de la calle Mayor nº 32, lo que hace pensar que el Bazar Collado finalmente fue trasladado a otro lugar para permitir el derribo de la vivienda, y por las fechas parece que se respetó su petición.

Pese a todos los problemas previos al inicio de la construcción del Pasaje Lodares, pudo llevarse a cabo y llegar hasta nuestro días, aunque ha sido necesario realizar obras de rehabilitación (1994), ya que se encuentra catalogado como Bien de Interés Cultural por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mncha e incluido en el catálogo de edificios Histórico-Artísticos del Plan General Municipal de Ordenación Urbana de Albacete con protección integral (grado 2º).

Para conocer un poco más sobre nuestro Pasaje puedes ver el reportaje emitido en España Directo (pincha aquí)